Un equipo de riego se paga en poco más de un año

SI EL PASTO ES LA BASE DEL TAMBO ECONÓMICO, EL RIEGO TAMBIÉN LO ES

Los años llovedores nos hacen olvidar las secas de los otros. Sin embargo basta recordar lo que fue la salida del invierno del año pasado para volver a sentir la sensación de lo que significa la falta de pasto en esa época y en primavera-verano, que es cuando uno espera recuperar leche y dinero.

El tambo, un negocio complejo

Si uno mira muchos negocios, puede encontrar cierta relación lineal entre determinados factores y los resultados de un proceso. En la producción agropecuaria la incidencia de algunos elementos nunca es tan directa y a veces tienden a mezclarse u ocultarse los resultados por combinación con otras variables, previsibles o no.

Así si uno fertiliza un verdeo, por ejemplo, cabe esperar un resultado visible en la producción de pasto. Pero si no llueve, el resultado puede no aparecer e incluso, en determinadas circunstancias, hasta ser negativo.

En el tambo, cuando uno lo que busca es leche en determinada condición, época y volumen, la cantidad de variables que interfieren es muy importante y eso hace que a veces sea difícil clarificar causas y efectos con precisión.

Sin embargo, es imprescindible tener bajo control los circuitos internos y los factores externos para poder manejar este negocio tan complejo hacia un resultado final satisfactorio. Sabemos sin duda que las vacas para dar leche tienen que parir cada año, estar sanas, comer bien y en la combinación justa, y ser ordeñadas en determinadas condiciones de frecuencia, rutina e higiene.

También sabemos que si no comen bien todos los esfuerzos en las otras líneas serán inútiles y que el alimento más barato y natural es el pasto.

El alimento producido en el campo y consumido por las vacas lecheras se compone normalmente por pasturas (praderas y verdeos) de las cuales se espera que cubran no menos del 60 % de sus requerimientos y también por silajes y otras formas de forraje conservado que debieran aportar al menos un 20 % más en las vacas lecheras. Del pastoreo directo a campo y el uso adecuado de reservas se espera también casi el 100% de la comida del resto de las categorías.

El máximo alimento posible producido en el campo

La producción del alimento del campo en las zonas de secano (sin riego) dependen, además de las condiciones de planificación, manejo y aprovechamiento, de dos factores naturales: la fertilidad de los suelos y las lluvias.

Por lo dicho anteriormente, las lluvias también pueden limitar el aprovechamiento de los fertilizantes a usar para corregir defectos de los suelos con lo cual el factor disponibilidad de agua abundante y oportuna se convierte en decisivo para toda la economía del tambo.

Los déficit hídricos

Tal como lo planteamos, el beneficio del riego en el tambo puede ir desde casi infinito en años muy secos, donde habría que salir a comprar todo afuera, hasta nulo en años muy llovedores. Por eso en estos casos conviene pesar las condiciones normales de cada lugar y las condiciones de déficit hídricos más frecuentes. Queda claro, aún cuando a veces la salida del invierno suele ser seca, los déficit no son tan decisivos como en pleno verano.

El déficit hídrico es una relación que se establece entre la cantidad de agua disponible en la tierra (variable con el tipo de suelo), la evaporación diaria (variable principalmente con la temperatura, la cantidad de horas de sol, la velocidad del viento y el cultivo) y las lluvias.

Este cálculo es bastante complejo y especialistas en clima y en riego manejan esta información con bastante precisión. Pero es fácil comprender que, al menos en pleno verano, siempre habrá días en los que el balance hídrico es negativo y las plantas deberán frenar su crecimiento a la espera de las oportunas lluvias.

Intentando un costo-beneficio directo del riego

Para poder hacer este análisis planteamos la situación de un campo de 200 has con 170 has con praderas, verdeo de invierno y verano, que nos dan en promedio unos 5000 kg de materia seca (M.S.) consumida y 30 has con verdeo de invierno y maíz para silo. A ese planteo le incorporamos una hipótesis de productividad en los verdeos y el maíz para silo en las 30 has regadas. En las avenas regadas para silo se prevé lograr 5000 kg de M.S. por hectárea consumida y en el caso del maíz, 8000 sin riego y 15000 con riego).

Los cálculos de costos se hicieron partiendo de que todas la superficie cultivada se siembra en directa pero de be recordarse que esta técnica se adapta mejor a los suelos de cultivo sin pastoreo como sería en el caso de las superficies regadas destinadas a silajes.

Comparando la diferente cantidad de kilos de materia seca producida en uno y otro caso y convirtiendo eso en litros de leche, se calcula la producción que o no se sacaría o debería producirse con alimentos comprados (conversión de cálculo: 1 kg. de m.s. = 1 litros de leche).

En el Cuadro N°1 se incluye la información de productividad de materia seca y de leche y el ingreso posible en una y otra condición.

En el Cuadro N°2 se incluyen los costos en pesos y en el Cuadro N°3 se hace un balance de resultados.

Cuadro N°1 Los ingresos por leche en un tambo de 200 has con y sin riego.

Producción por ha y por año  Ha Sin riego Ha Con riego
Avena pastoreo 170 50000 kg m s 170 5000 kg ms(1)
Avena para silo 0 no se hace 30 5000 kg ms
Maiz para silo 30 8000 kg ms 30 15000 kg ms
Total 200 109000 kg m s 230 1450000 kg ms
Ingresos por leche(2) sin riego $ 130800 con riego $ 174000

(1) No se riega
(2) A $/l 0.15 y relación 1 kg m s= 1 l de leche; se resta un 20 % del ingreso por leche por retribución del tambero y otros costos directos

Cuadro N°2 Los costos directos

  Ha sin riego Ha con riego
Avena pastoreo 170 108.94 $/Ha 170 108,94 $/Ha
Avena para silo 0 no se hace 30 425,04 $/Ha
Maiz para silo 30 436,01 $/Ha 30 631,91 $/Ha
Total 200 $ 31600.10 230 $ 50228.30
Total por Ha $ 158,00   $ 218,38
Costo por kg de materia seca 0.0290 $/kg   0.0346 $/kg

(*)No se riega
(1)
Avena con riego: Idem sin riego más 57 mm a $0,30/mm más $/ha 300.- por ensilar y suministro
(2)
Maíz para silo sin riego: 181,91 $/ha más $/ha 300.- por ensilar y repartir
(3) Maíz para silo con riego: Idem anterior más 153 mm a $0,30/mm más $/ha 150.- por ensilado y repartir mayor cantidad


El riego permite lograr la máxima producción posible de materia verde a lo largo del año pues aún cuando no haya seca, siempre hay meses con déficit hídricos sensibles.

  Sin riego  Con riego
Ingresos $130.800.-  $ 174.000.-
Egresos $ 31.600.- $ 50.228.-
Diferencia por año $ 99.200. $ 123.772.-

A favor del riego

 $ 24.572.-

Análisis y conclusiones

Los cuadros muestran que aún cuando regando el costo directo promedio por kilo de materia seca consumida es algo mayor (medio centavo por kg. de M.S) en el ejemplo desarrollado, la diferencia de ingresos esperable por producción implica un aumento de casi $ 25.000.- limpios por año (descontando un 20% de los ingresos destinados al aumentos de algunos costos directos como mano de obra y gastos de energía y ordeño) que estarían destinados a diluir otros costos y amortizar la inversión del equipo que permite entregar una lámina neta de 70 mm a 30 Ha por mes (un equipo de avance frontal sin perforación ni flete cuesta $ 32.587 y el equivalente de cañón $ 29.709)

Este, lógicamente es sólo un ejemplo para hacer las cuentas de un modo simple. Se puede decir que los números son optimistas pero la realidad de cada uno es la que tiene la verdad. Con ponerle estimados los valores de producción logrables sin riego y con riego eventual, se pueden aproximar las cuentas a cada situación.

Regar no es fácil pero es la única manera de asegurar un techo de productividad para el campo. Los sistemas de riego con avance autopropulsado como el que se utilizó para el cálculo ayudan a que esta tarea sea posible.

Y en tiempos en los que lo que produce el campo decide el éxito o fracaso del tambo, hacer innovaciones de este tipo puede ser algo de mucho peso en el resultado de la empresa

El tambo del futuro es el que logre optimizar la producción de materia seca de su campo, disminuyendo la incidencia de los alimentos comprados y achicando los costos fijos.